sexta-feira, setembro 18

Amazonía alberga 15% de las especies de peces del mundo

La cuenca amazónica alberga más de 2.700 especies de peces de agua dulce, lo que representa alrededor del 15 % de todas las especies conocidas en el mundo. Aproximadamente dos tercios de estas especies son exclusivas de la región. Estos datos están incluidos en la cuarta edición del informe “Peces olvidados de la Amazonía”, elaborado por The Nature Conservancy (TNC), que reúne información de más de 50 expertos de 30 organizaciones.

Según los autores, la Amazonía es una de las últimas grandes cuencas hidrográficas del mundo donde todavía se puede evitar una gran pérdida de biodiversidad y mantener amplios sistemas fluviales conectados. Sin embargo, para lograrlo, es necesario intensificar las medidas antes de que se requieran procesos de restauración más complejos y costosos, explica Fernanda Silva, científica de TNC y autora principal del informe.

“En todo el mundo, los esfuerzos de conservación se enfocan cada vez más en restaurar los ecosistemas después de que se haya causado daño. La Amazonía ofrece una oportunidad singular: preservar un sistema de agua dulce de importancia mundial que todavía funciona plenamente”, afirmó Fernanda.

El informe combina pruebas científicas con conocimientos ecológicos tradicionales. Este enfoque resalta la relación directa de los peces con el mantenimiento de los ecosistemas, la seguridad alimentaria, los cultivos, los medios de subsistencia y las economías de las comunidades de la región.

Peces contribuyen a conservar la selva

Según el estudio, los peces son indicadores de un Amazonas saludable y contribuyen al funcionamiento de la selva.

Especies como los tambaquis, los pacús y los matrinxãs se adentran en áreas de selva inundada para alimentarse de frutos y pueden dispersar semillas a largas distancias. Otras especies transportan nutrientes y energía entre los entornos acuáticos y terrestres. La reducción de estas poblaciones puede provocar efectos en cadena en la vegetación y en los animales que dependen de los peces, como los delfines de río, las osas perezosas y las aves.

La conectividad de los ríos es esencial. La dorada, una de las especies estudiadas, realiza la migración más extensa registrada exclusivamente en agua dulce. Un solo ejemplar puede recorrer más de 11.000 kilómetros en su ciclo de vida, conectando las cabeceras cerca de los Andes con el estuario del Amazonas.

Cuando estas conexiones se interrumpen, las consecuencias pueden ser significativas. En el río Madeira, por ejemplo, las presas han bloqueado antiguas rutas migratorias de la dorada, lo que ha contribuido a la disminución de las poblaciones de peces y, en la práctica, a la desaparición de la actividad pesquera histórica en la región de Cachoeira do Teotônio.

La biodiversidad bajo presión

A pesar de su riqueza, el estudio resalta importantes brechas en el conocimiento sobre las especies amazónicas. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) identifica 144 especies amenazadas en la región, mientras que otras 334 están clasificadas como de “datos insuficientes”. La falta de monitoreo y colaboración entre los países de la cuenca podría aumentar los riesgos más allá de lo que actualmente se conoce.

Las amenazas funcionan de manera conjunta. Las centrales hidroeléctricas, la deforestación, la contaminación y la sobrepesca pueden interrumpir la conectividad de los ríos, fragmentar los hábitats, alterar los regímenes naturales de caudal y degradar la calidad del agua.

El cambio climático tiende a empeorar esta situación. Las proyecciones del informe señalan que el caudal anual de los ríos podría reducirse más de un 40 % en regiones clave, como las cabeceras del Madeira. Las sequías prolongadas pueden afectar la reproducción y migración de los peces, disminuir el oxígeno disponible en el agua y aumentar la concentración de contaminantes. En los Andes, el aumento de temperaturas también pone en riesgo a especies endémicas adaptadas a aguas frías.

La minería artesanal ejerce una presión adicional. Según el estudio, la extracción artesanal de oro es responsable del 83 % de las emisiones de mercurio causadas por actividades humanas en Sudamérica. Este contaminante se acumula en la cadena alimentaria, y el pescado es la principal fuente de exposición humana al mercurio en la Amazonía.

El pescado y la seguridad alimentaria

La conservación de los ríos impacta directamente a las poblaciones amazónicas. En algunas comunidades ribereñas remotas, el consumo de pescado supera los 600 gramos por persona al día. El pescado es una de las fuentes de proteína animal más accesibles para las familias de bajos ingresos y proporciona nutrientes esenciales para el desarrollo y la salud.

La pesca también impulsa la economía regional, aunque gran parte de esta actividad no se refleja en las estadísticas oficiales por tratarse de pesca artesanal, a pequeña escala o de subsistencia. Al menos 200 especies se capturan comercialmente, y la pesca ornamental exporta decenas de millones de ejemplares al año, sustentando a miles de familias. El informe también destaca la participación de las mujeres en las diversas etapas de la cadena y en las asociaciones comunitarias.


Brasília (DF),  19/03/2026 - Peixes contaminados trazem riscos à saúde de ribeirinhos na Amazônia.
Foto: Nayara Jinknss/Greenpeace
Brasília (DF),  19/03/2026 - Peixes contaminados trazem riscos à saúde de ribeirinhos na Amazônia.
Foto: Nayara Jinknss/Greenpeace

La conservación de los ríos impacta directamente a las poblaciones amazónicas. En algunas comunidades ribereñas remotas, el consumo de pescado supera los 600 gramos por persona al día – Nayara Jinknss/Greenpeace

Conocimientos indígenas

El estudio resalta el conocimiento que tienen los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales sobre los ríos. Según Fany Kuiru Castro, coordinadora general de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), las prácticas locales de gobernanza contribuyen a proteger los ríos y a mantener su conectividad frente a las crecientes presiones.

“Para los pueblos indígenas, los peces no son solo un recurso. Son parte de nuestra identidad, de nuestros sistemas alimentarios, de nuestras historias y de nuestra relación con los ríos vivos”, afirmó Castro.

Destacó que cualquier estrategia para conservar la Amazonía debe reconocer los derechos territoriales indígenas, además de “respetar los conocimientos ancestrales y fortalecer el liderazgo indígena en la protección de las aguas que conectan toda la cuenca”.

El informe identificó al menos 155 iniciativas de gestión comunitaria de la pesca en Brasil, Perú, Bolivia y Colombia. Estas iniciativas cubren casi 13 millones de hectáreas e involucran a más de 1.200 comunidades y 21.000 pescadores. Según el estudio, estas experiencias están asociadas al aumento de la abundancia de peces y a la riqueza de especies, además de proporcionar beneficios económicos y sociales.

Las medidas incluyen la protección de ríos de flujo libre, la recuperación de caudales naturales, la restauración de hábitats y especies, la mejora de la calidad del agua y la prevención de la expansión de especies no autóctonas. Dado que ríos, peces, sedimentos y nutrientes cruzan fronteras nacionales, los autores proponen coordinar las acciones a nivel de toda la cuenca, con la participación formal de pueblos indígenas y comunidades locales en la gestión de los ríos. Según Paula Caballero, directora administrativa regional de TNC para Latinoamérica, la conservación beneficia a diferentes sectores.

“El informe subraya que proteger los sistemas de agua dulce de la Amazonía no es solo un imperativo medioambiental, sino también una necesidad económica y social”, afirmó.

Fonte: Agência Brasil