Los videos falsos creados mediante inteligencia artificial y la información de baja calidad reemplazaron a las tradicionales “noticias falsas” y se convirtieron en la principal amenaza digital para las elecciones y la democracia. Así lo señala la Guía Internet, Democracia y Elecciones, publicada el martes (22) por el Comité Gestor de Internet en Brasil (CGI.br).
La Guía analiza el brusco cambio ocurrido entre 2018, año de la primera edición, y el actual ciclo electoral. Si antes las principales vías de difusión eran las redes abiertas, como Facebook, ahora son las redes más restringidas, como WhatsApp, las que concentran la mayor difusión.
Los expertos del CGI.br también señalaron que la difusión de la desinformación se ha vuelto más dispersa, con circulación simultánea en múltiples plataformas. “En cuanto al formato, el vídeo se ha convertido en el principal vector, casi siempre acompañado de un texto breve que sustenta y legitima la narrativa falsa”, señala el documento. No sorprende, por tanto, que instituciones como el Foro Económico Mundial ya consideraran la desinformación uno de los mayores riesgos globales en 2025.
Ante este escenario, el papel central de internet como medio de información, entretenimiento y contacto adquiere una relevancia creciente para las contiendas democráticas.
Herramientas recientes, como la inteligencia artificial generativa, debutaron en el ciclo electoral de 2022, pero se espera que este año tengan un impacto aún mayor al combinarse con mecanismos de difusión orientados a perfiles específicos de usuarios y con narrativas más complejas que buscan aparentar veracidad.
“Actualmente, las plataformas digitales ocupan un lugar central en la manera en que los brasileños se informan sobre lo que ocurre en el mundo, en el país y en las ciudades donde viven”, afirma la coordinadora del CGI.br, Renata Mielli.
Renata destaca la responsabilidad de las empresas privadas, regidas por objetivos económicos y no por el interés público. “Comprender cómo funcionan estos entornos, cómo se distribuyen los contenidos y qué repercusiones tiene esto en el debate público es fundamental para reforzar la integridad de la información y la propia democracia. Aclarar estos mecanismos es uno de los objetivos de la guía”.
La publicación, disponible en la página web del CGI.br, aborda temas como el funcionamiento de los sistemas de recomendación de contenidos, el impacto de la IA generativa en el panorama electoral y analiza cómo funcionan herramientas avanzadas, como los deepfakes y los modelos de lenguaje conversacional.
La publicación también presenta directrices para la lucha institucional contra la desinformación y orientaciones para que los ciudadanos no sean víctimas ni difusores de contenidos falsos o engañosos.
Además de analizar las estructuras de los medios de comunicación y las redes sociales, el estudio resalta el rol de sus comunicadores: los influencers. Aunque reconoce su papel destacado, advierte sobre una diferencia fundamental respecto al periodismo: no siguen un código ético ni responden institucionalmente por la veracidad de sus afirmaciones, por imprecisiones ni por errores deliberados en lo que difunden.
Alerta
Según los estudios del grupo del CGI.br, la principal preocupación en relación con los deepfakes es su realismo o fidelidad. Como este tipo de contenido engañoso se perfecciona constantemente, puede engañar incluso a los votantes más experimentados al evaluar contenidos.
Este tipo de contenido puede alimentar la desconfianza generalizada hacia todo tipo de información, incluso la veraz.
“La pérdida de confianza en instituciones como la prensa y el poder judicial, junto con la polarización política, también contribuyen a este panorama, lo que hace que las convicciones personales prevalezcan sobre la verificación de los hechos”, advierte la Guía.
Otro problema que surge en un clima de desconfianza es que las personas consumen cada vez más contenidos que confirman lo que ya piensan. “Cuando se encuentran con información que contradice esas creencias, tienden a descartarla —un fenómeno conocido como racionalidad motivada—. En este sentido, pueden generar un efecto de refuerzo ideológico”, advierte el estudio.
Fonte: Agência Brasil
