quarta-feira, outubro 7

La devastación amenaza la “máquina de lluvia” de la Amazonía

Una máquina silenciosa trabaja constantemente para que millones de personas en América del Sur tengan acceso a agua, ríos y cultivos. Este mecanismo se llama Amazonía y funciona de la siguiente manera: la humedad proveniente del océano produce lluvia sobre la selva; esa agua es absorbida del suelo por los árboles y devuelta a la atmósfera en forma de vapor; el viento, entonces, dispersa ese vapor por todo el continente, provocando lluvias en distintas regiones.

Según la investigadora Julia Valentim Tavares, esta es la principal infraestructura hídrica de América del Sur y la mayor “máquina de lluvia” del planeta. Un árbol adulto de la Amazonía puede liberar a la atmósfera entre 200 y 300 litros de agua al día.

“Imaginen 400 mil millones de ellos trabajando juntos todos los días. Si pudiéramos hacer visible toda esa humedad, veríamos ríos gigantes volando por el cielo. Es lo que los científicos llamamos ríos voladores.”

Marielos Peñaclaros, copresidenta del Panel Científico por la Amazonía, entidad que reúne a más de 350 científicos dedicados al estudio del bioma, destaca que la selva es la columna vertebral de los ciclos del agua, los nutrientes y el carbono a escala local, regional y global.

“En otras palabras, la Amazonía sustenta la vida, no solo en la región amazónica, sino en todo el planeta.”

Las dos investigadoras participaron en la última edición de TEDxAmazonía, a finales de agosto, en Ecuador. TEDxAmazonía nace del compromiso de escuchar este territorio en profundidad. Es el único TEDx dedicado a un bioma. Las conversaciones que surgen en encuentros que “atraviesan fronteras, conectan conocimientos y acercan lo local a lo global”, según la explicación del sitio web de TEDx.

En 2024, la Amazonía enfrentó la peor sequía de su historia como consecuencia de El Niño – ASA 

Alerta

Además de destacar la importancia de este sistema hídrico, las científicas hicieron una advertencia: la devastación de la Amazonía ya está afectando a la “máquina de lluvia”, y su “rotura” sería catastrófica para todo el planeta.

Según Marielos, actividades como la minería y el narcotráfico, junto con la deforestación y los incendios, están afectando directamente la conectividad amazónica, un factor fundamental para la conservación del bioma.

“La Amazonía es un mosaico vivo de ecosistemas terrestres y acuáticos interconectados entre sí, que alberga una gran diversidad de culturas. Estas comunidades mantienen una relación profunda e interdependiente con los ecosistemas a través de sus formas de vida, prácticas de manejo y conocimientos.”

Según ella, los efectos sobre el clima ya son mensurables, con evidencias de que la deforestación en la Amazonía brasileña provoca menos lluvias en regiones de Brasil y Bolivia. En las zonas deforestadas, la temperatura viene aumentando y los períodos de sequía son cada vez más intensos y prolongados.

Julia Valentim Tavares también está midiendo estos efectos desde el interior de los árboles del borde sur de la Amazonía, el llamado arco de la deforestación, donde el volumen de lluvias ya disminuyó y la temperatura aumentó durante la última década. Investiga cuánto tiempo pueden resistir estos árboles las sequías antes de que sus “cuerdas” internas resulten dañadas.

“Si el suelo tiene agua, esa cuerda permanece intacta. Durante una estación seca, el suelo deja de tener agua y esa cuerda se tensa. La atmósfera tira hacia arriba y el suelo tira hacia abajo, hasta que llega el momento en que la cuerda se rompe. Si esto ocurre muchas veces, en distintas partes del árbol, el árbol comienza literalmente a morir de sed.”

La sequía también dejó a la Amazonía más vulnerable a los incendios, que alcanzaron cifras récord en consecuencia de El Niño – Mayangdi Inzaulgarat/Ibama

Calentamiento global

En los últimos años, la región también ha sufrido los efectos del calentamiento global. En 2024, la Amazonía enfrentó la peor sequía de su historia como consecuencia de El Niño, fenómeno natural de calentamiento de las aguas del océano Pacífico que altera la circulación atmosférica y se ha vuelto más intenso.

Marielos destaca que el 88% de la cuenca amazónica sintió los efectos de esa sequía, que también afectó a la “máquina de lluvia”. La capital de Colombia, Bogotá, ubicada en la región de los Andes, sufrió problemas de abastecimiento de agua. En Quito, capital de Ecuador, que también se encuentra fuera de la Amazonía, la falta de agua provocó cortes en el suministro de electricidad.

“La pregunta que todos deberíamos estar haciéndonos es: de dónde nace el agua de innumerables ciudades latinoamericanas? De dónde nace el agua que utilizamos en la agricultura, la ganadería, la industria y la producción de alimentos?”, planteó la copresidenta del Panel Científico por la Amazonía.

La sequía también dejó a la Amazonía más vulnerable a los incendios, que alcanzaron cifras récord este año. Julia Valentim Tavares recuerda que el humo de los incendios llegó a dispersarse por todo el país y alcanzó incluso la región sudeste de Brasil.

“Este hecho reveló dos cosas muy importantes. Primero: la Amazonía nunca ha estado lejos; lo que ocurre en la selva no permanece en la selva. Y segundo: millones de personas dependen de la Amazonía, pero aun así no se sienten conectadas con ella.”

El pronóstico de que este año se produzca un super El Niño alarmó a las investigadoras. “Cuando se producen estas sequías, la selva sufre mortalidad por fallas hidráulicas o deja de crecer, a lo que se suman los incendios. Entonces, la Amazonía deja de funcionar como sumidero de carbono y pasa a ser una fuente de emisiones, lo que aumenta el calentamiento global”, advierte Julia.

“Esperamos que sea tan fuerte o incluso más que en 2024, pero la principal diferencia es que aquella vez ocurrieron cosas que nadie esperaba. ¿Cómo podría secarse un río en la Amazonía? Ahora todo el mundo está hablando de eso”, enfatizó Marielos.

Según ella, la solución definitiva solo se alcanzará con una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, que depende en gran medida de la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes de energía menos contaminantes.

“También tenemos que invertir en la conectividad. Restaurar las áreas degradadas, recuperar las que fueron deforestadas para la producción y llevar a cabo esta reconexión ecológica. Porque la Amazonía ya se está acercando al punto de no retorno, y la pérdida total de esta conectividad sería catastrófica para todo el mundo.”

 

*La reportera acompañó a TEDxAmazonía por invitación de la organización del evento.

Fonte: Agência Brasil

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