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La obesidad se triplica en Brasil y alcanza al 27,7% de los adultos

La prevalencia de la obesidad entre los adultos en Brasil se más que triplicó entre 1990 y 2023. La investigación forma parte de la serie de estudios de la Carga Global de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés) y muestra que, entre los adultos de 25 años o más, la prevalencia pasó del 7,8% al 27,7% en esas tres décadas.

Según el estudio, publicado este mes en el sitio web de la revista The Lancet, Brasil fue el país que registró el mayor crecimiento entre los 17 países latinoamericanos analizados.

Si se suman todos los casos de exceso de peso —que incluyen el sobrepeso y la obesidad—, la prevalencia en el país aumentó del 40,3% en 1990 al 66,8% en 2023. Es decir, dos de cada tres brasileños tenían un peso superior al normal para su estatura.

Junto con Colombia, Brasil fue el país que registró el mayor crecimiento en la proporción de la población con exceso de peso (69%) en América Latina, una región donde el aumento promedio fue del 47% durante el período.

El sobrepeso y la obesidad se calculan a partir del índice de masa corporal (IMC), que evalúa la relación entre el peso y la estatura. El sobrepeso es el nivel inmediatamente superior al peso normal, es decir, cuando el IMC se sitúa entre 25,00 y 29,99. La obesidad es el nivel siguiente, cuando el IMC es de 30,00 o más.

Cambio de hábitos

Según la investigadora de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) Deborah Carvalho Malta, quien participó en la elaboración del estudio, este incremento en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad refleja cambios en los hábitos, como la alimentación y la práctica de actividad física.

De acuerdo con la experta, en las últimas décadas, Brasil ha atravesado una transición nutricional con dos resultados antagónicos: la reducción de los niveles de desnutrición y el deterioro en la calidad de la alimentación.

“Hubo mejoras en las condiciones reales de vida y en el acceso a los alimentos, así como una mejora de la alimentación escolar, respaldada por importantes políticas de protección social, entre ellas Bolsa Família [programa de transferencia de ingresos], sumadas a una revalorización real del salario mínimo. Todo esto hace que la desnutrición sea cada vez más un problema residual”, afirma Deborah.

Por otro lado, también se ha deteriorado la calidad de los alimentos consumidos por la población en su conjunto.

Brasil ha atravesado una transición nutricional con dos resultados antagónicos: la reducción de los niveles de desnutrición y el deterioro en la calidad de la alimentación – Marcello Casal Jr./Agência Brasil

“Hemos observado una sustitución de los alimentos saludables por productos no saludables, como los ultraprocesados. Son más económicos, la industria los comercializa intensamente y resultan muy apetecibles, con altos contenidos de grasas, azúcar y sodio, además de un sabor que agrada tanto a niños como a adultos. A esto se suma su facilidad de preparación: basta con abrir el envase”, señala la investigadora.

Deborah explica, por ejemplo, que los estudios muestran una caída en el consumo de frijoles, una legumbre considerada una fuente importante de proteínas, fibra, vitaminas y minerales, como hierro, calcio, magnesio, potasio y fósforo.

Según la investigadora, es necesario implementar políticas que fomenten una alimentación saludable, tales como aumentar los impuestos a los productos ultraprocesados —por ejemplo, las bebidas azucaradas— y reducir los gravámenes a los alimentos nutritivos, como carnes, frutas, verduras, hortalizas, arroz y frijoles. “Eso marcará una gran diferencia en la mesa de los brasileños, especialmente en la de aquellos con menores ingresos.”

Asimismo, Deborah destaca la importancia de fomentar la lactancia materna exclusiva hasta los dos años de edad y de garantizar una oferta de alimentos saludables en los comedores escolares.

Sedentarismo

Otro fenómeno señalado por la investigadora es el aumento del sedentarismo en la población, que realiza menos ejercicio y pasa más tiempo expuesta a las pantallas de teléfonos celulares, computadoras y televisores.

“Esta combinación de dieta y actividad física es un factor determinante en el incremento del exceso de peso. Se trata de una tendencia propia de Occidente, donde empeoran los hábitos alimentarios y aumenta el sedentarismo.”

La experta recalca que es fundamental combatir el exceso de peso desde la infancia mediante una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico.

“Es mucho más difícil revertir la obesidad adquirida en la infancia. Por ello, un niño con obesidad presenta una predisposición mucho mayor no solo a seguir padeciendo esta condición en la vida adulta, sino también a desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles. De ahí la gran importancia de prestar especial atención a la obesidad infantil”, advierte Deborah, quien también es médica pediatra y doctora en salud colectiva.

El exceso de peso está vinculado al desarrollo de diversas afecciones crónicas, como enfermedades cardiovasculares, renales y osteomusculares, así como a varios tipos de cáncer. Además, genera un impacto psicológico negativo en la autoestima de las personas, explica.

Fonte: Agência Brasil

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