sexta-feira, setembro 25

Soledad y agotamiento elevan la abstención electoral

Más que desilusionados con la política, los votantes en Brasil dejan de votar cada año porque se sienten agotados y solos. Esta es la conclusión de la encuesta “Termómetro del Buen Vivir”, realizada por la plataforma Avaaz en colaboración con Datafolha y publicada esta semana.

Este estudio sin precedentes relacionó la falta de vínculos comunitarios y contacto con la naturaleza con el desinterés político, señalando que estos factores explican la ausencia en las urnas.

Alrededor de 30 millones de votantes —prácticamente uno de cada tres— no acudieron a votar en las últimas elecciones. Detrás de la abstención en general, la encuesta detectó lo que denominó una “epidemia de soledad”, agotamiento mental y dependencia digital.

“Hemos descubierto que los ‘desvinculados’ están en un ciclo muy destructivo”, explicó Nana Queiroz, directora del Proyecto Desapocalíptica de Avaaz, para quien este público recurre a la televisión y a las redes sociales “como una especie de anestesia para ese agotamiento”.

La directora señaló que las redes sociales en el país mantienen a las personas en “burbujas”, es decir, círculos de usuarios con opiniones similares, y alimentan “una cultura del odio”. Esto las hace sentir más aisladas, desesperanzadas o culpables por perder tanto tiempo en las redes sociales o viendo la televisión.

“Cuando estas personas se sienten culpables, agotadas y aisladas, creen que no pueden transformar la sociedad y, por eso, dejan de votar”, analizó.

“Desvinculados”

Casi la mitad de los brasileños con este comportamiento (47 %) fueron clasificados como “desvinculados”. Según la investigación, son personas que han dejado de votar o lo hacen esporádicamente. Tres de cada diez dejaron de votar por completo debido a esta falta de vínculo.

Son los jóvenes quienes más encajan en este perfil. Según el Termómetro del Buen Vivir, los jóvenes de entre 18 y 34 años constituyen el 44 % de los desvinculados, destacando la necesidad de actuar. Solo dos de cada diez jóvenes dicen tener una conexión con la comunidad y sentirse bien.

Nana Queiroz llama la atención sobre las jornadas laborales agotadoras, como el régimen 6×1, que reducen el tiempo de ocio y la posibilidad de cultivar una red social.

Buen Vivir

Para recuperar ese vínculo, se recomienda desarrollar políticas de Buen Vivir, que también promueven el contacto con la naturaleza, el acceso a la cultura, el ocio y ciudades más accesibles en general, señala Nana.

“Dar los buenos días a alguien en la panadería influye en tu nivel de felicidad”, señaló la directora.

El contacto con el medio ambiente se considera un factor que restaura la salud mental, especialmente en casos de ansiedad y aburrimiento entre los jóvenes. También se necesitan medidas para frenar la dependencia digital.

“Si se quiere recuperar a estas personas y llevarlas a las urnas, es preciso crear políticas que cambien su vida real, para que sientan que el voto tiene un impacto real en sus vidas”, subrayó Nana.

El “Termómetro del Buen Vivir” se llevó a cabo con una metodología extranjera, centrada en analizar indicadores de calidad de vida menos frecuentes en estudios centrados en la economía, que suelen enfocarse más en el acceso al consumo, el bienestar material y el rendimiento económico.

Fonte: Agência Brasil

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